Informe plantea como causa de abstención electoral olvido de la política hacia la clase media

El Centro de Investigación en Sociedad, Economía y Cultura Departamento de Gestión y Políticas Públicas de la Facultad de Administración y Economía CISEC de la USACH, entregó un informe sobre la abstención en elecciones municipales 2016, sobre la disminución de la participación electoral en Chile de manera sistemática desde fines de la década de los ochenta.
Según señala el documento, el fenómeno ha sido descrito hace años y hay quienes señalan que la baja en la participación en las últimas décadas en Chile es en realidad una forma de continuidad de las tendencias históricas previas, que había sido alterada por una anomalía en términos de participación, como fue el plebiscito de 1988. Sin embargo, esa barrera ya se superó y es indudable que hoy la abstención sí es un fenómeno.
El documento sistematiza datos electorales y propone una metodología basada en la clasificación de las distintas comunas del país en tipos específicos, resultante del uso de variables poblacionales, económicas y sociales. Esta clasificación es complementada luego con los datos electorales y otorga una interesante perspectiva para comprender el fenómeno de la abstención.
La tendencia a la baja en la participación es evidente desde el Plebiscito de 1988. Hay recuperaciones en elecciones presidenciales, pero siempre son más bajas que en la anterior presidencial.
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En otro aspecto, el informe deja en cuestionamiento la tesis de que la abstención está relacionada con el voto voluntario, pues señala que la caída en 2016 es de un 20% respecto a la votación anterior y en 2012 fue un 23%, es decir, se trata de una pérdida de votos válidos de semejante tamaño con voto obligatorio y voluntario.
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Las principales hipótesis que se desprenden del informe, señalan que:
• La abstención es fundamentalmente un fenómeno de capas medias. La poca participación es correlativa con el debilitamiento de las variables de salud del sistema político. Dicho debilitamiento se produce por la secuencia malestar social – anomia, tan habitual en los procesos sociales. Las capas medias han sido decisivas en la emergencia de los movimientos sociales de malestar de los últimos años (estudiantes, Aysén, Calama, No+AFP) y lo son también en la abstención.
• 2012 representó un sinceramiento de la población hasta entonces obligada a votar por la inscripción antigua. Al aprobarse el voto voluntario, la participación cae por efecto de la intromisión del carácter opcional del acto en quienes estaban obligados. Este dato se apoya en que las variables estructurales del sistema político se habían deteriorado en 2012, pero no en las magnitudes requeridas para una caída en la participación tan relevante como la ocurrida.
• 2016 es un caso diferente. El deterioro de datos estructurales es abrumador. La crisis de 2012 era una crisis de la derecha. La crisis de 2016 suma a esta crisis a la Nueva Mayoría y se convierte en una crisis del sistema. Las dos coaliciones quedan vacías de potencia y arrastran a una reducción importante de la participación, tan alta como en 2012, pero con el agravante de que en 2012 estaba presente un factor relevante: la (por entonces) reciente incorporación del voto voluntario.
• Las comunas urbanas de ingresos medios muestran un importante aumento en el nivel de abstención respecto a otras comunas. Como la participación es más alta en los ricos y en los pobres, se pueden bosquejar diversas teorías respecto a la crisis electoral en las capas medias, como la falta de un discurso político sobre las capas medias que explicaría su baja participación por ausencia de oferta política conceptual (relato), aunque se requiere precisión para cotejar datos con esta hipótesis, y el debilitamiento sociopolítico de carácter estructural en las capas medias, producido por una focalización del gasto público que deja desintegrada de la política a las capas medias, cuya relación con el Estado es débil y que pierden solidaridad por no contar con un mecanismo de integración definido.
También la ausencia de una identidad de clase media y de una posición concreta en el mundo social, lo que saca a las clases medias de clivajes relevantes de la sociedad, generándose conflictos parciales y coyunturales que debilitan la identidad política y finalmente los altos niveles de endeudamiento. Como proporción del ingreso, usualmente concentrados en capas medias, pueden redundar en un malestar social con resultados anómicos de abstención.
El documento además analiza las estadísticas por región y el tratamiento e influencia de la prensa en los procesos electorales, lo que a su vez asume la crisis de los medios en el tiempo. También aporta para el proceso de predecir la abstención.
El CISEC es dirigido por el sociólogo Alberto Mayol.